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Mutismo

enero 15, 2009

Odio mi mutismo, esta incapacidad expresiva que a últimas fechas me acompaña, quiero decir siempre lo que siento con esa fuerza con la que lo siento, dejar que las palabras broten fuertes y claras como la sangre que mi corazón bombea… pero termino siendo escueta, corta de palabras.

No sé exactamente en qué momento o cómo fue que el mutismo se fue apoderando de mí. Tengo la impresión de que todo comenzó con la tesis: pensar –escribir –leer –escribir –reflexionar –escribir –pensar más y escribir aún mucho más. Luego creí que había sido por mi derroche de palabras ante los micrófonos, que en algún momento el equilibrio natural tenía que hacer justicia y se llevaría de mi boca las palabras, tantas como fueron derrochadas al aire, a oídos de todos y de nadie (incluso no me importaba, el trueque era justo, yo era feliz). Después de darle otras cuantas vueltas al asunto, también descubrí que había cosas que quise guardarme para mí, que las archivé tan pero tan profundo, que hubo incluso algunas que deseaba enterrar. Sí, me volví cobarde y entonces con esas cosas enterradas se habían ido también otras a un abismo profundo, de modo que llegué a pensar en decir “te quiero” y terminé preguntando trivilidades.

P*to mutismo, te odio… Por la razón que seas o por las que necesites para justificarte, he dejado de decir lo que siento con TODAS las letras. No sé si es un reflejo de lo miedosa que soy –porque he descubierto que soy miedosa–, pero nunca antes el miedo me había impedido decir o escribir lo que siento para soltar cuanto traigo dentro.

Hoy después de estos meses inciertos hablamos (por decirlo de algún modo) de nuevo y no pude expresarte mucho, no más de lo que quizá ya te he dicho antes. Tal vez porque podemos decirnos algunas cosas sin palabras, esas que yo se que tú sabes, las mismas que tú sabes que yo sé. Fue quizá porque mi corazón latía rápido y temblaban mis manos… y entonces apreté cuanto músculo pude de mi cuerpo para controlar mis nervios, para serenarme, para mantenerme ecuánime y con ese mecanismo también quedaron atrapadas en algún lugar entre mi pecho y mi garganta todas las palabras que hubieran definido la emoción que me embargaba.

Atiné apenas a decir lo justo, pero tengo la impresión de que sonó soso, sin sentido, incluso un poco hueco y débil… maldito mutismo de no ser por ti, podría haber dicho tantas otras cosas.

PS Una rola, porque alguien ya lo dijo mejor que yo…

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4 comentarios leave one →
  1. RokCK permalink
    enero 16, 2009 2:41 pm

    Orale… Mutismo proviene del “mute”; el botón que le picas al remoto y la tv se queda en silencio?

    Jajaja!

    Pásela chido!

    Salú!

  2. enero 17, 2009 4:51 pm

    iba a cultivar a los incultos… pero tengo hueva, asi que haré mutis…

  3. enero 18, 2009 5:50 pm

    Yo me siento EXACTAMENTE igual que tú en estos momentos.

    Buscaba una palabra en el diccionario pero no había ninguna hasta que leí esto.

    Yo también sufro de ese mal llamado mutismo y la verdad es realmente insoportable D:

    ¡Saludos Primor!

  4. enero 27, 2009 5:29 pm

    Gris,
    Te quiero un chorro..

    Creo que tienes un request en twitter 🙂

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