Skip to content

Un viaje: Colotlán – Zapopan Pte.2

octubre 17, 2008

Mientras escribo esto suena “So Haunted de Cut Copy” en el iPod, no podría haber musicalización más perfecta puesto que afuera, la bóveda celeste está plagada de estrellas:

“What’s that you see?…There’s all these satellites, satellites, satellites”

Mi cuerpo resiente las escazas horas de sueño y las tres cervezas de ayer bebidas con avidez, me siento con una resaca traicionera. Son las 5.32 am y escribo porque aún tengo las memorias frescas y es mi intención plasmar mis impresiones de la manera más fiel posible. En parte también escribo porque el afán de enumerar mentalmente los maravillosos momentos que este viaje en solitud me ha dado, no me permite conciliar el sueño (muy a mi pesar). La luna viaja otra vez conmigo iluminando un paisaje distinto.

Ayer en algún punto tuve la impresión de estar viajando en caravana hacia un retiro, sólo que esa caravana se antojaba muy bizarra. Me pareció que el olor a jugos gástricos –por decir lo menos– se había quedado impregnado en el camión (e incluso que se había adherido a mi), por fortuna de pronto era disfrazado por el olor a cigarro que fumaba el chofer del bus, aunque desafortunadamente en otra ocasión fue mezclado con un olor flor de calabaza guisada proveniente de la calle, lo que le confería un hedor más nauseabundo.

Desee que la ultima hora del trayecto pasara rápido y me las ingenié por prestar lo menos de atención al reloj sumergiéndome en una especie de letargo. A las 5pm estaba bajando del camión en Colotlán ante una cara que me miraba sonriente y amigable como pocas. Luego de un abrazo de bienvenida muy honesto que me hizo sentir como en casa, entramos a comer y hablamos de las trivialidades que suele decir la gente para romper el turrón y entrar en el ambiente de confianza que a nosotras nos llegó pronto. Al cabo de una hora salimos, llovía de una manera muy linda con un sol naranja coqueteando con cobrizo que intentaba ocultarse hacia el poniente y al que las nubes no alcanzaban a ocultar. Cuando la lluvia cesó un poco, nos encaminamos hacia el centro platicando algunas anécdotas de nuestra vida. Me parece que me mostraron todo cuanto fue posible en el escaso tiempo del cuál disponíamos, una especie de tour fugaz pero sustancioso, creo yo.

Interior

Interior

La plaza

La plaza

Donde las tumbas

Donde las tumbas

La universidad me impresionó de sobremanera, en primera porque está aislada de todo y también porque las instalaciones están muy agradables y cada edificio tiene un espacio propio, las áreas verdes tienen un charm especial, creí que eso era lo que más me había gustado hasta que la noche llegó y pude apreciar la inmensidad del cielo en aquel lugar, estaba tan oscuro que tuve la impresión de que podía perderme en ese cielo apenas diferenciado de la oscuridad en la tierra por las estrellas que adheridas a él.

A pesar de que no hubo funky monky’s, las chelas, la compañía y la plática me hicieron la noche… que a gusto es poder contarle a una persona tu visión del mundo y de la vida sin que intente disuadirte de nada, sino todo lo contrario, fue como estar en una especie de complicidad con muchos momentos muy emotivos, llenos de nuestras visiones utópicas de la existencia. A las tres chelas nos fuimos de ahí y las cuatro horitas de descanso me supieron a gloria, “no extrañé mi cama, aunque quizá sí un poco mi almohada” fue de las primeras cosas que dije al despertarme, durante esas cuatro horas dormí profundamente, insisto me hicieron sentir como en casa a pesar de lo “impersonales que son los hoteles”. Despertar significó retomar de a poco una conversación interminable, como si tuviéramos palabras de sobra y pudiéramos derrocharlas a placer.

A las 5 en punto de la mañana estaba subiéndome al camión que me llevaría de regreso, quise decir muchas cosas al despedirnos, pero entonces me di cuenta del craso error de derrochar palabras, pues ya no me alcanzaron para expresar el cúmulo de impresiones y emociones vividos en las  últimas doce horas, creo que lo mejor que atine a decir fue un “gracias espero que volvamos a vernos pronto”. De este gran trip me quedado con lo mejor, sé que tengo una nueva y me atrevo a decir gran amistad, de la cual me llevo un montonal de cosas chidas que –insisto – mis palabras no alcanzan a decir, ahora que estoy terminando de escribir esto me viene la nostalgia que no sentí al despedirnos o más bien me está cayendo encima toda la que quise ignorar…

No sé que me deparen las siguientes horas, ni sé si esta especie de bitácora de viaje vuelva a ser tan sentida, tan nítida y mucho menos tan personal, como dije mi obsesión era asentar de la manera más fiel mis pensamientos que están indistinta y directamente relacionados con mis sentimientos… “claro que si, estando aquí me siento mucho mejor… es que hay algo de cierto” (Song 228/361 Altar – Gustavo Cerati – 6.39am)

Anuncios
One Comment leave one →
  1. octubre 17, 2008 9:26 am

    me gusta cómo escribes. si no hubiera estado aquí -ahí- hasta me emocionaría con lo del cielo y quisiera visitar ese pueblo =P
    muchas gracias de nuevo, te lo digo y lo sostengo, por transitar en mi vida, por esa charla y esas chelas, por la invitación, que nomás se me quite lo joto y me voy a la aventura, a buscarle en nuevos lados.
    esa rola de cerati es la oooonda.
    espero ir pronto, pronto. ahora me tocará recibir la visita guiada. y espero que puedas regresar, para llevarte a otros lugares y probar otras comidas (=.
    abrazote virtual.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: